Estación de Francia.
Estación de Francia.

Ahora que las vacaciones veraniegas han llegado a su fin es buen momento para llevar a cabo los siempre útiles análisis. En esta ocasión nos centraremos en una ruta turística que tradicionalmente ha tenido mucho éxito: ir desde Alicante hasta Barcelona.


Concretamente el auge que ha experimentado guarda relación con el medio de transporte. Y es que muchos de los alicantinos que han efectuado la citada ruta en los meses de junio, julio y agosto optaron por realizarla en tren. ¿A qué es debido? A continuación describiremos las claves del éxito de esta alternativa.

5 horas de máxima comodidad

Comprar un billete de tren de Alicante a Barcelona conlleva la obtención de una serie de ventajas. La primera de ellas consiste en olvidarse por completo de conducir un vehículo particular. Aproximadamente 500 kilómetros separan a ambas ciudades, por lo que el trayecto en coche o moto acaba resultando bastante tedioso.

No es plato de buen gusto llegar cansado al destino vacacional. Tampoco lo es en caso de pretender ir a Barcelona por motivos laborales o estudiantiles. Afortunadamente ello no sucede dejando la conducción en manos de un profesional y gozando del enorme espacio que proporcionan los trenes de Renfe.

En efecto, dicha compañía es la que opera la ruta, partiendo de la estación Alicante Terminal. Aquella en la que se detiene es Barcelona Sants, la cual está muy bien comunicada con todos los enclaves que se emplazan en la Ciudad Condal gracias al buen servicio de transporte público del que presume dicha urbe.

Retomando las ventajas de los trenes de Renfe, el tiempo requerido para ir de Alicante a Barcelona es prácticamente el mismo que con un vehículo particular: cinco horas. Las dos grandes diferencias ya han sido superficialmente mencionadas en líneas anteriores. La primera de ellas está relacionada con olvidarse de conducir, tarea que acarrea desgaste físico y mental –por el hecho de tener que estar permanentemente concentrado–.

En segundo lugar y no menos importante surge otra diferencia palpable: el espacio, aprovechado por muchas personas para estirar las piernas cada 60 o 90 minutos. Las paradas siempre son necesarias en cualquier tipo de trayecto, aunque en vehículos particulares tratan de ser evitadas para no perder tiempo deteniendo el coche en una gasolinera, bajando de él, volviéndolo a arrancar, etcétera.

El tren, por el contrario, no detiene la marcha a pesar de que la persona en cuestión que viaja de Alicante a Barcelona decida caminar un poco por los vagones, evitando así la fatiga en el tronco inferior ocasionada por una mala circulación tras estar demasiadas horas sentado.

Ambos aspectos dan pie a que los viajeros lleguen en plenas facultades al destino en cuestión. Cinco horas bastan para poner los pies en Sants, habiendo disfrutado de un trayecto muy confortable. Si se desea incrementar más si cabe la comodidad basta con abonar aproximadamente quince euros adicionales para acceder a la tarifa plus, la cual no solo proporciona asientos de mayor ergonomía, sino también enchufes para los dispositivos móviles.

Puntualidad en estado puro

A la hora de optar por unos u otros medios de transporte son muchos los viajeros que se fijan en un aspecto que consideran de suma importancia: la puntualidad. Ciertamente adquiere una mayor relevancia en los casos de aquellos usuarios que viajan por negocios y motivos profesionales en general.

Llegar tarde a una reunión podría derivar en problemas de mayor o menor envergadura. Así pues, no es de extrañar que se pretenda optar por una alternativa que haga gala de una puntualidad exquisita. La ruta Alicante-Barcelona operada por Renfe presume de dicha característica tan importante.

Ello se hace evidente sobre todo en los trayectos directos, terminando todos ellos en Sants, como hemos mencionado anteriormente. En los de transbordo, los cuales culminan en otras estaciones como Torre del Baró y Arc de Triomf, resulta más complicado determinar la hora de llegada con precisión, así como la de salida. A pesar de ello, los trenes siguen siendo muy puntuales.

Transporte respetuoso con el medio ambiente

En Barcelona Hoy hemos hablado en numerosas ocasiones de deshielos y otros efectos propios del cambio climático, una condición negativa que está en manos del ser humano evitar por completo.

Una de las acciones a llevar a cabo para tal fin pasa por hacer uso de transportes que sean respetuosos con el medio ambiente. Los trenes de Renfe que conectan Alicante y Barcelona son una clara muestra de ello. Precisamente este aspecto es el que lleva a muchos viajeros a decantarse por dicha opción, sabiendo que llegar a la Ciudad Condal no supondrá emisiones nocivas de CO2 ni de otras sustancias peligrosas.
Todas las claves sacadas a colación llevan años traduciéndose en un auge imparable de la ruta Alicante-Barcelona en tren. El récord ha sido batido en verano de 2019, apuntando todo a que en los meses más calurosos del próximo año volverán a registrarse unas cifras sorprendentes.

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