Mujer sentada con un libro en la mano
Mujer sentada con un libro en la mano

Hay momentos en los que cambiar de casa significa mucho más que hacer cajas y buscar una nueva dirección. A veces implica decidir qué conservar, qué dejar atrás y, sobre todo, dónde poner aquello que todavía forma parte de nuestra vida pero que ya no cabe —o no tiene sentido— en el lugar en el que vivimos.

A sus 52 años, Celine se encuentra precisamente en uno de esos momentos. Entre viajes, cambios de residencia y una vivienda permanente fuera del país que ya está amueblada, necesitaba encontrar un lugar para sus muebles y pertenencias sin verse obligada a mantener una vivienda únicamente para almacenarlos. Encontró en un trastero a domicilio, el servicio de Box2box, un punto de apoyo mientras reorganiza su vida entre Barcelona, Valencia y otros destinos.

Actualmente, el sector del almacenamiento vive uno de sus mejores momentos. El alto precio de la vivienda y el tamaño cada vez más reducido de los pisos impulsan la demanda de trasteros en toda España, donde la ocupación media del sector alcanza ya el 77%, según datos de mercado. En este contexto, Box2box, la empresa de trasteros con recogida a domicilio con la que trabaja Celine, señala que aproximadamente un 20% de sus clientes acaba ampliando la capacidad de almacenamiento contratada inicialmente. El dato apunta a una realidad cada vez más presente en las ciudades: tenemos menos espacio en casa, pero nuestras pertenencias siguen necesitando un lugar.

¿Qué situación te llevó a plantearte alquilar un trastero?

Tenía que dejar mi piso, pero mi vivienda permanente fuera del país ya estaba amueblada y yo estaba en pleno proceso de cambio, viajando entre varios lugares. No quería alquilar otro piso fijo solo para tener dónde guardar los muebles. Busqué entonces una alternativa por mi cuenta y el trastero tenía todo el sentido. Me permitía liberar esa carga y, además, mantener mis cosas disponibles para mis hijos, que estudian en universidades cercanas y pueden necesitarlas.

¿Qué tipo de cosas guardas en el trastero?

Primero me deshice de todo lo que pude, vendiendo o regalando cosas. Lo que quedó —muebles, cajas, libros y objetos con valor sentimental— lo metí en el trastero. Desde los primeros días he ido agregando y sacando cosas según lo que iba necesitando, y seguirá siendo así en función de lo que necesiten mis hijos.

¿Qué es lo que más has valorado de la experiencia de un servicio online de trastero a domicilio?

La empresa de alquiler de trastero a domicilio en Barcelona más conocida

Sin duda, la flexibilidad. Pido que me traigan lo que necesito o que recojan lo que ya no uso, sin compromisos a largo plazo, se adapta muy bien a una situación familiar como la mía, que todavía está en proceso de cambio. También valoro mucho el trato del equipo. Son muy colaborativos y facilitadores. Nada parece ser un problema: llamo y lo solucionan. Y hay otra cosa que para mí es importante: ellos se encargan de la gestión y yo no tengo que estar cargando y descargando las cosas.

¿Cómo era tu día a día antes de tener el trastero y cómo es ahora?

Antes tenía la presión de tener que decidirlo todo: dónde vivir, qué hacer con los muebles, cómo reubicarlo todo…Ahora me puedo mover con mucha más libertad y sé que mis cosas están seguras y disponibles cuando las necesito. Me ha quitado un peso enorme de encima.

¿Te ha permitido hacer algo que antes no podías hacer? Sí. Sobre todo, no tener que atarme a una vivienda solo por los muebles. Puedo organizar mi cambio a mi ritmo y, al mismo tiempo, las cosas quedan disponibles para mis hijos cuando las necesiten. Es como tener un punto de apoyo mientras todo lo demás se va definiendo.

Box2box recoge, guarda y devuelve las pertenencias a domicilio, de modo que el cliente no tiene que desplazarse ni cargar con las cajas. La experiencia de Celine refleja un cambio en la manera de entender el espacio en las ciudades: cuando los metros cuadrados dentro de casa son cada vez más valiosos, el almacenamiento puede convertirse en una extensión del propio hogar.

En su caso, ese espacio tiene además una función muy concreta: le permite avanzar sin tener que resolverlo todo de golpe. Sus muebles están guardados, sus hijos pueden disponer de ellos cuando los necesiten y ella puede seguir moviéndose sin que sus pertenencias marquen el ritmo de sus decisiones.

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