Circuit de Catalunya F1
Circuit de Catalunya

El fin de la temporada 2025 cerró una era para la máxima categoría del automovilismo mundial. La Fórmula 1 despidió el reglamento aerodinámico del efecto suelo y su primera etapa de motores híbridos para dar paso a vehículos más simples en todos los sentidos. Por ello, los equipos han pedido cinco días de pruebas adicionales para empezar a carburar monoplazas muy distintos a lo que había antes, y qué mejor sitio que el Circuito de Barcelona-Catalunya.

Un test a puerta cerrada con todo por estrenar

La F1 y la FIA han marcado el estreno como un test “privado”, un detalle clave en este año lleno de cambios: menos cámaras, menos ruido y más libertad para que los equipos prueben soluciones sin enseñarlas demasiado pronto. Después, el programa viajará a Baréin con dos tandas (11-13 y 18-20 de febrero), antes de que la temporada arranque en Australia el fin de semana del 6 al 8 de marzo.

El contexto lo explica todo. La FIA plantea coches 30 kilogramos más ligeros, más compactos y con aerodinámica activa para adaptarse a las nuevas exigencias de gestión energética. La unidad de potencia también cambia el reparto: gana peso la parte eléctrica, con un equilibrio cercano al 50/50 entre la potencia térmica y eléctrica y, como bandera, llega el combustible 100% sostenible.

En paralelo, se afinan detalles que afectan al pilotaje desde la primera vuelta: neumáticos más estrechos, menos carga aerodinámica y una forma distinta de “atacar” la recta, con alas móviles y un modo Manual Override que da un extra eléctrico al coche perseguidor cuando está lo bastante cercas. En Montmeló, los equipos buscarán sumar kilómetros, validar refrigeración, software y fiabilidad, fundamentales para tener una buena temporada para las casas de apuestas.

Por eso, en el circuito barcelonés habrá más ciencia que show: tandas de instalación, pruebas de aerodinámica con parafina, programas de neumáticos para entender el desgaste, simulaciones de carrera con distintas cargas de combustible y paradas largas para revisar sensores, temperaturas, descargas de la batería… En este punto, lo más importante es correlacionar: comprobar que el túnel de viento, el simulador y la pista se pongan de acuerdo.

Montmeló, un laboratorio que desnuda al coche

Montmeló históricamente ha sido uno de los circuitos elegidos por la FIA y los equipos para aprender y desarrollar los coches de forma óptima. Gracias a su mezcla de curvas rápidas y lentas, además de su larga recta principal, los equipos pueden comprobar el nivel de agarre y la eficiencia en las rectas de sus monoplazas. Esto será fundamental con la entrada de la aerodinámica activa esta temporada, ya que los equipos que mejor la puedan desarrollar tendrán una pequeña ventaja en las apuestas este curso… y que puede extenderse durante toda la normativa.

La tradición también es importante. Durante muchos años fue el destino habitual de la pretemporada, y esa experiencia se nota en la logística, en los boxes y en la facilidad para repetir pruebas con orden, sin tener que improvisar a cada rato. Además, ayuda a los equipos, situados en Inglaterra, Italia y Suiza mayormente, a traer actualizaciones desde las fábricas con facilidad. En un circuito así, además, el desequilibrio se hace más evidente: si el coche es subvirante o sobrevirante en determinadas circunstancias, el diagnóstico es casi inmediato para decidir si hay que alterar algún parámetro en el coche… o una pieza al completo. Por eso, el primer rugido de la nueva generación de monoplazas volverá a verse en el Circuit de Catalunya.

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