España llegó al Mundial 2026 como una de las selecciones llamadas a pelear por el título, pero su estreno dejó más dudas que certezas. El empate sin goles ante Cabo Verde obliga a la Roja a reaccionar, y el siguiente examen tiene nombre propio, Uruguay.
El conjunto de Luis de la Fuente comparte el Grupo H con Uruguay, Arabia Saudí y Cabo Verde. Sigue siendo una de las candidatas, aunque el tropiezo inicial recuerda que el favoritismo se gana partido a partido y que nada está garantizado en una primera fase tan exigente.
España, una de las favoritas que aún debe confirmar su candidatura
España aterrizó en el torneo entre las grandes aspirantes, con un bloque reconocible y futbolistas como Lamine Yamal tirando del equipo. El cartel de favorita no es gratuito, pero tampoco la sitúa por encima del resto de forma indiscutible.
El 0-0 frente a Cabo Verde lo dejó claro. La Roja generó menos de lo esperado y se topó con un rival ordenado, una señal de que el grupo no se va a resolver solo con la etiqueta de candidata.
Por eso conviene mirar el torneo con perspectiva. Quien sigue de cerca los pronósticos Mundial 2026 sabe que el favoritismo de España convive con la exigencia de un cuadro lleno de selecciones capaces de complicar a cualquiera.
El reto inmediato es transformar el potencial en resultados. Un buen Mundial pasa por encadenar partidos sólidos desde la fase de grupos, sin margen para nuevos tropiezos.
Uruguay – España, el duelo que marca el Grupo H
El cruce ante Uruguay, previsto para el 26 de junio en Guadalajara, se ha convertido en el partido clave del grupo para España. Tras pinchar en el debut, la Roja necesita una victoria que la devuelva al primer plano de la clasificación.
Uruguay es el rival de mayor entidad del grupo. La Celeste combina veteranía y carácter competitivo, un perfil que suele incomodar a las selecciones que dependen de la posesión y del juego asociativo.
No es casualidad que sea el encuentro más analizado de la llave. Las apuestas Uruguay – España reflejan un duelo más igualado de lo que el cartel de favorita sugeriría.
Ese equilibrio responde al peso de la Celeste y a las dudas que dejó España en su estreno.
Para la Roja, el margen de error se ha estrechado. Un triunfo encarrilaría el liderato del grupo, mientras que un nuevo pinchazo abriría un escenario incómodo de cara a la última jornada.
El resto del Grupo H, Arabia Saudí y Cabo Verde
El Grupo H se completa con Arabia Saudí y Cabo Verde, dos selecciones que ya han demostrado que no van a poner las cosas fáciles. El empate de la Roja ante los caboverdianos es el mejor aviso de ello.
Arabia Saudí llega con la ambición de dar la sorpresa, un papel que ya ha asumido en ediciones anteriores. Su intensidad y su orden defensivo pueden condicionar el reparto de puntos en una fase tan ajustada.
Cabo Verde, por su parte, firmó un debut notable al frenar a España. Eso obliga a no dar por descontado ningún punto y refuerza la idea de que cada partido del grupo tendrá su propia dificultad.
Las claves de España para encarrilar la fase de grupos
La primera clave es recuperar la pegada. España compitió ante Cabo Verde, pero le faltó eficacia en el área rival, y ese detalle marca la diferencia entre empatar y ganar en un Mundial.
La segunda pasa por gestionar la presión. El tropiezo inicial añade tensión a cada partido, y mantener la calma ante Uruguay será tan importante como el plan táctico.
La tercera es aprovechar su mayor activo, el talento individual. Con futbolistas capaces de decidir en cualquier momento, España tiene argumentos de sobra para reconducir su Mundial si encuentra el punto de acierto que le faltó en el estreno.
El camino, en cualquier caso, sigue abierto. La Roja conserva el potencial para pelear por lo más alto, pero el Grupo H le exige demostrarlo desde ya, empezando por un duelo ante Uruguay que puede definir su torneo.







