La lengua de Barcelona es el español

Según el último estudio se confirma la tendencia que viene reflejándose las últimas décadas: la lengua de Barcelona más utilizada en 2025 en todos los barrios, todas las franjas de edad y todas las clases sociales es el español. Según la última encuesta de usos lingüísticos de la población en 2025 el castellano es la lengua más habitual de Barcelona para un 57 % de sus habitantes, mientras que para un 35 % de la población es el catalán. Apenas un 8 % de los 1.702.547 habitantes de Barcelona utiliza habitualmente un idioma distinto del español o el catalán.

Lengua de Barcelona
Encuesta de lenguas más habituales en Barcelona

Los 7 datos clave de la encuesta lingüística de los idiomas de Barcelona

  1. Si exceptuamos aquellos barceloneses que se consideran «bilingües perfectos», el español es la lengua más hablada en Barcelona con un 46,8 % de hablantes habituales en 2025 (46,5 % en 2023), frente al 32,2 % del catalán (32,6 % en 2023).
  2. El español es la única lengua de Barcelona que sabe hablar, leer y escribir la práctica totalidad de la población. Este hito se logró por primera vez en 1987 y se mantiene en Barcelona hoy.
  3. El idioma catalán alcanza un récord histórico de personas que saben escribirlo en Barcelona superando ya el 65 %.
  4. La frecuencia de uso del español es mayor cuanto menor es la edad del encuestado, independientemente de la clase social. Dicho de otro modo: el catalán es más hablado en Barcelona cuanto mayor es la edad de la persona encuestada.
  5. La evolución muestra una tendencia a la baja en el uso del catalán y un ligero aumento en el bilingüismo catalán-castellano.
  6. Paradójicamente habiendo alcanzado el catalán las mayores cuotas de conocimiento de su historia (en cuanto a leer y escribir se refiere) es el momento donde su uso es menor.
  7. La Generalitat de Cataluña y el Gobierno de España a través de una extensa red de instituciones públicas invierten una media de 1.000 millones de euros anuales para fomentar el uso del catalán..

Descenso del uso habitual del catalán y ligero aumento del castellano en Cataluña

Menos de uno de cada tres barceloneses usa el catalán como su lengua habitual. Entre 2018 y 2025, el porcentaje de personas que utilizan el catalán como lengua habitual ha disminuido del 36,1% al 32,2%, mientras que el castellano ha experimentado un leve incremento en términos absolutos, alcanzando el 46,8 %, aunque su peso relativo no varía. Así lo refleja la última edición de la Encuesta de Usos Lingüísticos de la Población de Cataluña 2025.

Uno de los aspectos más destacables del informe es el crecimiento en el uso combinado del catalán y el castellano, que ha aumentado significativamente del 7,4 % al 9,4 %. También han subido otras combinaciones lingüísticas, pasando del 3 % al 5,6 %.

Francesc Xavier Vila, conseller de Política Lingüística, y Xavier Cuadras-Morató, director del Instituto de Estadística de Cataluña (Idescat), presentaron los resultados de una encuesta en 2025 con datos correspondientes a 2024. Aunque el uso habitual del catalán había descendido, en este periodo se incrementó el número de personas de 15 años o más que lo entienden: 267.600 nuevos conocedores, en un contexto de crecimiento demográfico de 398.500 nuevos vecinos en nuestra ciudad. Esto quiere decir que el 32,9 % de los nuevos habitantes de Barcelona no entiende el catalán.

Vila reconoció que estos datos no son satisfactorios, pero negó que se esté produciendo una sustitución lingüística. Para él, es fundamental contar con una estrategia colectiva que garantice la presencia del catalán en todos los ámbitos, lo que requiere forzar su uso en las empresas, imponer multas, asignar cuotas, blindar el veto al castellano como lengua vehicular en las escuelas y obligar a su uso exclusivo en las administraciones públicas. El conseller también insistió en la importancia de dirigirse en catalán a quienes llegan del extranjero y no cambiar de lengua al español, con el objetivo de «facilitar su aprendizaje e integración lingüística».

Aumenta el conocimiento general del catalán pero desciende en su uso porcentual

La encuesta a la que se refería Vila, realizada a partir de una muestra de 8.682 personas entre septiembre de 2023 y abril de 2024, refleja una mejora en las competencias lingüísticas en catalán. El 93,4 % de la población es capaz de entenderlo; el 80,4 % lo habla; el 84,1 % sabe leerlo y el 65,6 % puede escribirlo.

En comparación, el castellano presenta porcentajes más altos: lo entienden el 99,6 %, lo hablan el 99,2 %, lo leen el 97,5 % y lo escriben el 94,5 %.

Además, entre 2018 y 2023, unas 127.600 personas de 15 años o más se han sumado al uso activo del catalán, aunque lo combinan con otras lenguas. Esto demuestra que, pese al creciente multilingüismo, el catalán sigue sumando hablantes.

Lengua inicial, habitual e identitaria en Cataluña

En cuanto a la lengua inicial —la que se aprende en el hogar—, el estudio muestra que tanto el catalán como el castellano han retrocedido como lenguas únicas. El catalán baja del 31,5 % al 29 % y el castellano del 52,7 % al 49,2 %, entre 2018 y 2023. En cambio, ha crecido la proporción de personas que tienen como lengua inicial tanto el catalán como el español, que pasan del 2,8 % al 5,6 %. También aumentan quienes tienen una lengua inicial diferente a ambas, del 10,8 % al 11,7 %.

Por otro lado, se detecta un aumento en la transmisión lingüística de padres a hijos, situándose en el 7 %.

Respecto a la lengua de identificación —aquella con la que la gente se siente más representada—, se observa una reducción en quienes se identifican exclusivamente con el catalán o el castellano, mientras crecen las identificaciones compartidas.

En lo relativo a la lengua habitual —la más usada en la vida diaria—, el catalán cae del 36,1 % al 32,6 %, y el castellano, aunque también baja en términos relativos, se mantiene como la lengua más usada, pasando del 48,6 % al 46,5 %.

Un dato destacable es que más de 2,2 millones de personas usan el catalán de forma frecuente, aunque no como lengua principal. Este grupo, denominado hablantes secundarios, ha crecido en 117.000 personas entre 2018 y 2023. Aun así, se calcula que hay 1,6 millones de personas que nunca lo utilizan.

El uso del catalán disminuye con la edad, salvo entre los más jóvenes

Analizando por grupos de edad, se ve que el uso del catalán como lengua habitual e inicial exclusiva desciende desde las personas mayores de 65 años hasta los adultos de entre 30 y 44 años. No obstante, hay un repunte entre los jóvenes de 15 a 29 años.

Sin embargo, dentro de ese grupo, el tramo de 15 a 19 años es el que presenta una mayor caída en el uso habitual del catalán, bajando del 35,2 % al 29,2 % en cinco años, una pérdida de seis puntos.

La encuesta también subraya el impacto del lugar de nacimiento en los usos lingüísticos. El catalán es mayoritario entre quienes nacieron en Cataluña, tanto como lengua inicial, de identificación y habitual. Por el contrario, el castellano predomina entre quienes proceden de otras comunidades autónomas. En cuanto a los nacidos en el extranjero, se dividen entre los que hablan castellano y aquellos que usan otras lenguas.

¿Por qué el catalán pierde hablantes en Barcelona?

La lengua catalana atraviesa una situación compleja en Barcelona. A pesar de que desde hace más de medio siglo es la lengua preferente de la Generalitat de Cataluña, diversos informes y estudios sociolingüísticos alertan de una disminución progresiva en su uso habitual, especialmente en entornos urbanos como nuestra ciudad. ¿Cuáles son las causas detrás de esta tendencia? ¿Por qué cada vez menos barceloneses utilizan el catalán como lengua principal? trataremos de dar respuetsa a estas preguntas.

Un entorno metropolitano altamente castellanizado

Barcelona es una ciudad cosmopolita, turística y con una población diversa fruto de sucesivas olas migratorias a lo largo de los siglos. Es una ciudad altamente conectada económica, cultural y lingüísticamente con el resto de España desde mediados del siglo XIV. Desde mediados del siglo XX, la capital catalana ha recibido mucha población procedente de otras regiones de España, especialmente del sur y del centro peninsular.

Más recientemente, la inmigración internacional ha incrementado la diversidad lingüística en la ciudad. No obstante, y a pesar de que los gobiernos independentistas y nacionalistas que han gobernado Cataluña en los últimos 50 años han tratado de impedirlo, la población inmigrante de hispanoamérica (y por tanto hispanohablante) representa el 50% del total. Todos los gobiernos nacionalistas, tanto de izquierdas como de derechas, han considerado históricamente más difíciles de asimilar al catalán a los inmigrantes hispanos, por lo que se ha favorecido inmigración procedente del norte de África.

Este entorno urbano multicultural favorece el uso del castellano como lengua franca entre personas de orígenes distintos. Aunque el mobiliario urbano y la cartelería de los centros públicos se redacta exclusivamente en catalán el español es ampliamente escogido como idioma preferente. En resumen: aunque el catalán es a todos los efectos la lengua de la administración pública la lengua de Barcelona sigue siendo el español de manera preferente.

Transmisión familiar en declive

Una de las principales vías para mantener viva una lengua es la transmisión intergeneracional, es decir, que los padres hablen en catalán con sus hijos desde pequeños. Sin embargo, esta práctica ha disminuido en la ciudad. Al contrario de lo que ocurría antes del procés muchos padres catalanohablantes optan por hablar en castellano con sus hijos, especialmente en familias mixtas lingüísticamente hablando. A menudo, lo hacen por razones de integración, comodidad o por creer que el castellano ofrece más ventajas comunicativas. Esta elección, más práctica, contribuye a que el catalán deje de ser la lengua materna de nuevas generaciones.

Influencia de los medios y el entorno digital

Aunque todos los medios de comunicación financiados con dinero público en Cataluña publican exclusivamente en catalán, tanto en televisión, prensa o radio, los medios de comunicación privados y públicos de alcance nacional emiten mayoritariamente en español. También los creadores de contenido catalanes en redes sociales muy populares como Instagram, TikTok o Youtube publican mayoritariamente en español. En los últimos años la Generalitat de Cataluña y muchos ayuntamientos han invertido millones de euros en pagar a creadores de contenido para que publiquen en catalán, pero el efecto hasta el momento ha sido limitado.

A todo ello se suma que los medios en catalán suelen defender tesis independentistas, y en muchos casos hispanófobas (no es el caso de nuestro diario Barcelona Hoy, ni el del medio e-noticies.cat), lo que ahuyenta a una parte importante de la audiencia. El inglés también se ha convertido de forma cada vez más notoria en la lengua del entretenimiento, junto al español, desplazando al francés que se usó con fuerza hasta los años 80 del siglo pasado.

Además, las redes sociales, los videojuegos, YouTube o las plataformas de streaming como Netflix o TikTok ofrecen una abrumadora mayoría de contenido en castellano o en inglés, dejando al catalán en una posición minoritaria en el entorno digital, especialmente entre los jóvenes. Para compensar este hecho la Generalitat de Cataluña ha lanzado exclusivamente en catalán 3 Cat, una suerte de «Netflix» catalán que excluye a los castellanohablantes.

Presión del bilingüismo asimétrico

En Barcelona, muchas conversaciones comienzan en catalán pero acaban en castellano cuando uno de los interlocutores responde en esta lengua. Esta adaptación automática, aunque suele nacer de la cortesía, termina provocando un uso social cada vez más residual del catalán. Es un comportamiento lógico dado de que un porcentaje muy alto de catalanes no habla catalán y la inmensa mayoría de los turistas o trabajadores que visitan nuestra ciudad, salvo que vengan de ciertas zonas de Andorra, Valencia o Baleares, tampoco lo hablan.

Este fenómeno se conoce como bilingüismo asimétrico, ya que la mayoría de los catalanohablantes son bilingües activos, mientras que muchos castellanohablantes no utilizan el catalán en la práctica, aunque lo entiendan. Con el tiempo, esta dinámica reduce las oportunidades reales de hablar en catalán. Todos los puestos de la administración pública son copados por personas que hablan catalán, lo cual es una requisito obligatorio, por lo que a priori hablar catalán debería ser una tendencia al alza aunque los datos indiquen lo contrario.

5. Escolarización y su efecto limitado

El sistema educativo catalán ha sido uno de los principales motores de la expansión del catalán. La inmersión lingüística en catalán garantiza que todos los alumnos aprendan esta lengua, independientemente de su entorno familiar, aunque dificulta el aprendizaje de los que tienen el castellano como lengua materna. Sin embargo, diversos estudios muestran que, aunque la escuela consigue cierto dominio del catalán en la comprensión y la escritura, su uso oral fuera del aula continúa siendo escaso, especialmente en las zonas urbanas. La escuela, por sí sola, no logra contrarrestar la hegemonía del castellano en el entorno social y mediático.

6. Cambios sociopolíticos y discursos polarizados

El catalán también se ha visto afectado por el contexto político. En los últimos años, el debate sobre la independencia y la identidad catalana ha polarizado la cuestión lingüística. Algunos sectores han vinculado el uso del catalán con una postura política concreta, lo que puede generar rechazo en parte de la ciudadanía.

Este contexto ha dificultado el consenso en torno a la promoción del catalán como patrimonio común y ha alimentado discursos que cuestionan la legitimidad de políticas lingüísticas activas.

La percepción del catalán como lengua secundaria

Aunque el catalán tiene un reconocimiento legal y se utiliza en la administración, muchos lo perciben como una lengua secundaria o menos útil en contextos globales. Esta percepción se refuerza cuando el mercado laboral o las instituciones no exigen ni valoran suficientemente el dominio del catalán, especialmente en sectores con alta rotación o perfiles internacionales.

Para muchos jóvenes o nuevos residentes, aprender y usar el catalán no es una necesidad, sino una opción voluntaria que pocas veces se traduce en una ventaja tangible.

¿Qué futuro le espera al catalán en Barcelona?

El retroceso del catalán en Barcelona no implica su desaparición inminente, pero sí plantea un reto serio para su pervivencia como lengua viva en la ciudad. Instituciones, sociedad civil y ciudadanía se enfrentan al desafío de fomentar el uso real del catalán en la vida cotidiana, sin imposiciones pero con políticas eficaces y transversales. Las multas y la exclusión del español de muchos ámbitos públicos están dando como resultado una antipatía contra el uso del catalán.

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