Vamos a hacer un repaso de la historia de la prensa catalana para demostrar entre otras cosas que el español es una lengua tan catalana como el catalán. Explicaremos la evolución de los 20 primeros periódicos en Cataluña desde 1609, todos en español, para demostrar que es una lengua hablada por los catalanes mucho antes de los clichés de Franco o Felipe V. Existen libros editados en Cataluña en español desde 1473, antes incluso de que Colón partiera a América y regresara a Barcelona a explicarle a los Reyes Católicos que había descubierto nuevas tierras. Mucho antes de que hubiera libros editados en catalán.
El periódico más antiguo del mundo en español es catalán
En la prensa catalana destaca el caso del Diario de Barcelona (1792–2009) que fue nada más y nada menos que el periódico más antiguo de Europa y el más antiguo del mundo en lengua española. Sin embargo, en 1986, el Ayuntamiento de Barcelona adquirió la publicación y cambió su idioma al catalán. En 2009, tanto el Ayuntamiento como la Generalitat decidieron cesar su actividad y redirigir los recursos hacia el nuevo diario independentista Ara, al que se le otorgó una subvención a fondo perdido de un millón de euros. Desde su creación, este medio ha estado dirigido por varios periodistas muy vinculados a TV3 y al secesinismo. Pero hubo un giro de guión que hizo resurgir al Diario de Barcelona: Después de llevar 11 años desaparecido, un grupo de periodistas no independentistas decidió reabrir el periódico pero el Ayuntamiento de Barcelona y la Generalitat se lo impidieron. Mágicamente unos meses después, ya en 2020, la Universidad Pompeu Fabra relanzó digitalmente el periódico bajo el nombre Diari de Barcelona, manteniendo únicamente la publicación en catalán. Una manera de que la cabecera resurgiera de la mano de periodistas no controlados.
En 2019 un grupo de periodistas no separatistas tratamos de reabrir #DiariodeBarcelona pero el ayuntamiento (propietario) puso como condición que fuera solo en catalán. Al final abrimos @BarcelonaHoy_es. Ahora ha permitido a otros reabrir #DiarideBarcelonahttps://t.co/6SH7HxlMAR
— Tabarnia Oficial – Plataforma por Tabarnia (@Bcnisnotcat_) May 1, 2020
Los primeros diarios de la prensa catalana
El concepto de «periódico» en los siglos XVII y XVIII difería sustancialmente de la concepción moderna de un diario. Las publicaciones iniciales eran a menudo «gacetas» o «avisos», que podían aparecer de forma irregular, semanal o bisemanal, en función de la disponibilidad de noticias o de las condiciones políticas y tecnológicas del momento. Este «periodismo antiguo o artesano», que se extiende aproximadamente desde 1609 hasta 1789, se caracterizaba por una baja intensidad de publicaciones.

La evolución de estas formas incipientes hacia periódicos más regulares y, finalmente, diarios, denota un progreso significativo en la infraestructura de impresión, un aumento en la alfabetización de la población y una creciente demanda por parte de una audiencia ávida de información constante. Esta progresión desde «avisos» es un indicador claro de la maduración de la práctica periodística y de la expansión de una esfera pública cada vez más exigente.
Hay que señalar que la prensa en Cataluña siempre ha sido, desde sus inicios (1640), mayoritariamente en español. De hecho aunque siempre ha habido publicaciones en catalán, en todas las épocas, el primer diario catalán en catalán fue «La Veu de Catalunya» en una fecha tan tardía como 1889.

Vamos a hacer un recorrido cronológico por los 20 primeros diarios y periódicos de prensa catalana, con un enfoque particular en Barcelona, que históricamente se consolidó como el epicentro de la actividad editorial.

Las primeras gacetas y avisos en Cataluña (siglos XVI-XVIII)
Los orígenes de la prensa periódica en Cataluña se encuentran arraigados en las «gacetas» de los siglos XVII y XVIII. Practicamente la totalidad de las ocasiones en español.

Estas publicaciones primigenias, a menudo de carácter informativo general, comercial o incluso oficial, sentaron las bases para el desarrollo futuro del periodismo. La Hemeroteca Digital del Archivo Histórico de la Ciudad de Barcelona (AHCB) documenta que su colección de «Premsa S. XVII-XVIII» abarca «los orígenes y el primer desarrollo de la prensa en Cataluña, desde la aparición de las gacetas semanales hasta la libertad de imprenta». Esto confirma la naturaleza fundacional de estas gacetas como la forma inicial de la prensa periódica en la región.
Entre los ejemplos pioneros de de la prensa catalana se encuentra la Gazeta venida a Barcelona por el correo de España, editada entre 1641 y 1701, lo que evidencia una actividad periodística incipiente ya a principios del siglo XVIII. Otro título relevante de mediados del siglo XVIII es la Gaceta de Barcelona, cuya existencia se documenta aproximadamente entre 1750 y 1806, lo que la convierte en una de las publicaciones más longevas de su tiempo. Estas gacetas solían publicarse predominantemente en castellano, el idioma hegemónico de la prensa en Cataluña y en toda España durante este período.
La temprana aparición de gacetas en Barcelona, incluso antes de que la prensa diaria se consolidara, pone de manifiesto la importancia estratégica de la ciudad como un nudo de comunicaciones y comercio en España. La necesidad de información, tanto para fines comerciales como para la gestión política, impulsó la demanda de estas publicaciones. El hecho de que títulos como la Gazeta venida a Barcelona por el correo de España hicieran referencia explícita a la recepción de noticias por correo y a su carácter «comercial» sugiere que la demanda de información no era meramente una curiosidad intelectual, sino una necesidad práctica vinculada a los intereses económicos y políticos de la élite barcelonesa.

El despertar de los periódicos catalanes (siglo XVIII)
A lo largo del siglo XVIII, se observa una progresiva consolidación de la prensa catalana y sus formatos. Las publicaciones comenzaron a exhibir una mayor regularidad y muchos títulos adoptaron la denominación de «Diario», ampliando su cobertura temática para incluir aspectos comerciales, económicos, históricos y eruditos. Ejemplos de esta evolución son el Diario curioso, histórico, erudito, comercial, público y económico, que apareció en 1762, y el Diario evangélico, histórico-político (1772-1773). La inclusión de adjetivos como «curioso», «erudito» o «económico» en estos títulos no es casual; indica una sofisticación creciente de la prensa, que buscaba satisfacer una audiencia que valoraba no solo las noticias inmediatas, sino también el conocimiento, la divulgación de ideas y el fomento del comercio. Este cambio refleja la influencia de la Ilustración y el surgimiento de una burguesía interesada en el progreso y el conocimiento, que veía en la prensa un vehículo para sus intereses y valores.

Un hito trascendental en la historia de la prensa catalana fue el nacimiento del mencionado Diario de Barcelona el 1 de octubre de 1792. Este periódico se consolidaría como uno de los más antiguos y de mayor duración en España y en Europa, siendo un testigo privilegiado de la vida cotidiana de Barcelona durante más de dos siglos. La longevidad excepcional del Diario de Barcelona, en contraste con la vida efímera de muchas otras publicaciones tempranas, se debe a una notable capacidad de adaptación a los cambios políticos y sociales, así como una base de lectores sólida y constante. Su prolongada supervivencia implica una combinación de factores como una gestión editorial robusta, una financiación estable y una relevancia continua para la sociedad barcelonesa, lo que le permitió trascender las vicisitudes que acabaron con la mayoría de sus contemporáneos.
La complejidad lingüística del Diario de Barcelona es particularmente notable. Aunque se editó predominantemente en castellano, experimentó fases de publicación en catalán y francés durante la invasión francesa (1808-1814), y nuevamente en catalán durante la Guerra Civil (1936-1939), así como en sus últimas etapas (1987-1994) bajo las cabeceras Diari de Barcelona y el efímero Nou diari.

La expansión de la prensa catalana en el siglo XIX
El inicio del siglo XIX, marcado por la Guerra de Independencia Española (1808-1814), llamada por los independentista en Cataluña «Guerra del Francés» y las subsiguientes restauraciones absolutistas y movimientos liberales, ejerció una profunda influencia en el panorama periodístico catalán. La fluctuante libertad de imprenta, aunque a menudo intermitente, fue un factor determinante en la aparición y desaparición de periódicos. La historia de la prensa en el siglo XIX, de hecho, comienza con la crisis de 1808, momento en que se estableció la libertad de imprenta, y la muerte de Fernando VII en 1833 trajo consigo una «apertura en las leyes de imprenta» que impulsó la creación de nuevas cabeceras. Esta alternancia entre censura y libertad, donde el «doble control» y el «arbitrio absoluto del poder» eran una constante, demuestra que la viabilidad de una publicación estaba intrínsecamente ligada a la voluntad política del momento. La prensa no operaba como un mercado libre, sino como un campo de batalla ideológico.
Durante la invasión francesa, surgieron periódicos con diversas inclinaciones políticas. La Abeja Político-Literaria (1808-1809), por ejemplo, era de corte afrancesado e irreligioso, aunque luego fue prohibida por la Inquisición en 1815. El Diario del Gobierno de Cataluña y Barcelona (1810) fue un diario oficial bilingüe, publicado en español y francés, lo que subraya la influencia directa de la ocupación. La Gazeta de Cataluña, que comenzó en agosto de 1808 como Gazeta militar y política del Principado de Cataluña en Tarragona y se trasladó a Barcelona en 1813, también se adaptó a los cambios políticos del momento.
Con la muerte de Fernando VII en 1833 y la consiguiente apertura política, emergieron periódicos de carácter liberal, radical y romántico. Un ejemplo destacado es El Vapor (1833-1838), que reflejaba las nuevas corrientes ideológicas y culturales de la época. Este periódico, que en su última etapa se tituló La Paz, ilustra la capacidad de adaptación y la efímera vida de muchas publicaciones en un período de intensa agitación política.
La década de 1840 fue testigo de un auge en las publicaciones satíricas y de humor en Barcelona y de la prensa catalana en general. Periódicos como Guindilla (1842-1843), La Risa (1843), El Dómine Lucas (1844), El Fandango (1844) y El Papagayo (1842-1844) utilizaban la crítica y la burla para comentar la actualidad política y social.
El surgimiento de periódicos vinculados a movimientos sociales y políticos específicos, como los liberales, los satíricos o los obreros (ej. El Vapor, El Obrero, La Federación), a partir del siglo XIX, indica que la prensa se transformó en una herramienta fundamental para la movilización social y la articulación de ideologías. El Vapor es descrito como «liberal, radical y romántico», y los semanarios obreros como El Obrero (1865) y La Asociación (1866), y más tarde La Federación (1869), favorable al anarquismo, son ejemplos claros. Estas cabeceras no solo informaban, sino que se posicionaban ideológicamente y buscaban influir en la opinión pública y organizar movimientos. La prensa trascendió su función meramente informativa para convertirse en un actor activo en el debate público y la lucha política, reflejando la creciente politización de la sociedad y el desarrollo de la conciencia de clase y los movimientos sociales.
Los primeros diarios y periódicos de Cataluña
La siguiente tabla presenta una compilación cronológica de los 20 primeros diarios y periódicos que surgieron en Cataluña, principalmente en Barcelona, y casualmente todos en lengua castellana. En realidad aproximadamente los primeros 60 diarios de la prensa catalana se editaron en español, no por obligación sino por una razón puramente práctica, pues la difusión era muy superior dentro y fuera de Cataluña. El castellano tiene una ortografía unificada desde 1492, en cambio el catalán no fijaría claramente su ortografía hasta inicios del siglo XX, no así el valenciano que la tuvo varios siglos antes. Eso explica en parte la baja popularidad de los textos publicados en nuestra lengua catalana.
| Orden de aparición | Nombre del periódico o diario | Fecha de inicio de la actividad | Fecha de cierre |
|---|---|---|---|
| 1. | Gazeta venida a Barcelona por el correo de España | 1700 | 1701 |
| 2. | Gaceta de Barcelona | 1750? | 1806? |
| 3. | Caxón de sastre cathalán / Cajón de Sastre Catalán | 1761 | 1762 (también 1764) |
| 4. | Diario curioso, histórico, erudito, comercial, público y económico | 7 de enero de 1762 | 30 de abril de 1762 |
| 5. | Diario evangélico, histórico-político | 1 de junio de 1772 | 6 de junio de 1772 |
| 6. | Semanario curioso, erudito, comercial y económico | 1773 | 1775 |
| 7. | Diario de Barcelona | 1 de octubre de 1792 | 1994 |
| 8. | Abeja Político-Literaria | 1808 | 1809 |
| 9. | Gazeta de Cataluña (inicia como Gazeta militar y política del Principado de Cataluña) | Agosto de 1808 | Después de 1814 |
| 10. | El Velón | 18 de abril de 1809 | ? |
| 11. | Diario del Gobierno de Cataluña y Barcelona | 1810 | ? |
| 12. | Abeja Barcelonesa | Post-1808 | Antes de 1815 |
| 13. | El Vapor | 27 de marzo de 1833 | 30 de noviembre de 1838 |
| 14. | Guindilla | 17 de julio de 1842 | 2 de julio de 1843 |
| 15. | El Papagayo | 1842 | 1844 |
| 16. | La Risa | 2 de abril de 1843 | 15 de septiembre de 1844 |
| 17. | El Dómine Lucas | 1844 | ? |
| 18. | El Fandango | 1844 | ? |
| 19. | El Cazador | 1856 | 30 de abril de 1856 |
| 20. | El Diluvio | 1858 | 1939 |
Nota sobre el idioma: Unas veces se cita a la Veu de Catalunya y otras a la aparición del Diari Català en 1879 como el «primer diario escrito íntegramente en lengua catalana». Ambos han quedado fuera de la lista por ser varias décadas más tardíos. Al final de este artículo desvelaremos el verdadero periódico más antiguo en lengua catalana del mundo.
Tendencias y características de la prensa catalana
La evolución de la prensa catalana revela una serie de tendencias que reflejan los profundos cambios sociales, políticos y culturales de nuestra región.
Evolución de la periodicidad y contenido de la prensa catalana: La trayectoria de la prensa en Cataluña muestra una clara progresión desde las gacetas irregulares del siglo XVII y principios del XVIII hacia periódicos semanales, bisemanales y, finalmente, diarios. Este desarrollo se alinea con la distinción entre un «periodismo antiguo o artesano» (1609-1789), caracterizado por una «baja intensidad de periódicos», y un «periodismo moderno o liberal» (1789-finales del siglo XIX), que experimentó una «multiplicación y crecimiento de los periódicos».2 Esta evolución no es solo un indicador de una creciente profesionalización del sector, sino también de una mayor demanda de información constante por parte de una sociedad en expansión. Las primeras gacetas, como la Gazeta venida a Barcelona por el correo de España, eran más bien compilaciones de avisos. Con el tiempo, los títulos se diversificaron para incluir temas comerciales, históricos, eruditos y, más tarde, políticos y de entretenimiento, como se observa en el Diario curioso, histórico, erudito, comercial, público y económico.
Cambios lingüísticos y el surgimiento del catalán en la prensa: La prensa temprana en Cataluña fue predominantemente en castellano, con algunas incursiones en francés durante la ocupación napoleónica, como el Diario del Gobierno de Cataluña y Barcelona que se editaba en ambos idiomas. La presencia de publicaciones en francés, como Articles de paix, Les (1646), se debe a una fuerte influencia internacional y posiblemente una audiencia específica, lo que indica el papel de Barcelona como un centro cosmopolita con conexiones geopolíticas. Sin embargo, un punto de inflexión significativo fue la aparición del Diari Català en 1879, que se proclamó (falsamente como veremos) como el «primer diario escrito íntegramente en lengua catalana». Este evento no fue solo un cambio lingüístico, sino un reflejo del movimiento de la Renaixença, que buscaba la recuperación y afirmación de una supuesta identidad cultural y política catalana basada casi exclusivamente en el idioma de nuestra región. La coexistencia de publicaciones en castellano, catalán y francés en la prensa catalana temprana no solo ilustra la diversidad lingüística de la región, sino que también revela las complejas dinámicas de poder y las influencias culturales y políticas externas.
Temáticas recurrentes y diversificación en la prensa catalana: Inicialmente, las publicaciones se centraban en noticias generales, comerciales y oficiales. Sin embargo, a medida que el siglo XIX avanzaba, la prensa se diversificó notablemente. Surgieron periódicos con claras inclinaciones políticas, como El Vapor, descrito como de carácter «liberal, radical y romántico». La década de 1840 vio el florecimiento de la prensa satírica, con títulos como Guindilla y El Papagayo, que utilizaban el humor para la crítica social y política. Más tarde, la aparición de semanarios obreros como El Obrero (1865) y La Asociación (1866), y publicaciones especializadas como El Cazador (1856), demuestra cómo la prensa se adaptó para servir a diversos segmentos de una sociedad en proceso de industrialización y con intereses cada vez más complejos.

Desafíos y efimeridad frente a longevidad: La mayoría de las publicaciones tempranas tuvieron una vida efímera, una característica común del periodismo de la época. Esta fragilidad se debía a la inestabilidad política, la censura, las dificultades económicas y la falta de una base de lectores consolidada. Periódicos como la Abeja Político-Literaria y El Vapor tuvieron vidas cortas, a menudo ligadas a coyunturas políticas específicas. No obstante, algunas excepciones notables, como el Diario de Barcelona, demostraron una resiliencia extraordinaria. Su capacidad para adaptarse a los cambios de régimen, las guerras y las transformaciones sociales, manteniendo su relevancia durante más de dos siglos, es un testimonio de su arraigo y su impacto duradero en la sociedad catalana.
El primer periódico en catalán
Aunque anteriormente hemos mencionado otros diarios más importantes en catalán de la prensa catalana, realmente Lo Mestre Titas fue el primer periódico en catalán (4 páginas) con publicación semanal, editado en Barcelona y defensor de la corriente carlista (a favor de la monarquía absoluta, la Iglesia y el patriotismo español). Se publicó en el Raval desde 1868 a 1872.








Muy interesante artículo, sólido y bien fundamentado. La historia real desmiente el mantra nacionalista que pretende presentar el español como una lengua ajena a Cataluña. Catalán y castellano llevan siglos conviviendo y enriqueciéndose mutuamente, y resulta imprescindible rechazar cualquier intento de privarnos de una de nuestras lenguas, como busca el nacionalismo al tratar de expulsar el español de nuestra realidad lingüística.