La activista Laura Arroyo en una imagen de Linkedin
La activista Laura Arroyo en una imagen de Linkedin

En los últimos años Laura Arroyo Gárate se ha convertido en una popular agitadora de la izquierda radical tanto en España como en América Latina. Su militancia contra «occidente», su hipocresía, su defensa de la dictadura venezolana, su odio a la policía española y en general a todas las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado, sus criticas a los jueces, su defensa de la Leyenda Negra, sus insultos constantes contra los españoles (tachándoles de racistas y clasistas), su apoyo a los independentistas contra el artículo 1 de la Constitución Española, así como su exigencia de legalizar a 500.000 inmigrantes ilegales «inmediatamente» ha generado un intenso debate en redes sociales y medios de comunicación.

Comentarios contra Mario Vargas Llosa el día de su muerte

Laura Arroyo acostumbra a hablar mal de España siempre que tiene oportunidad (a pesar de vivir en España) y tuvo el mal gusto de referirse a Mario Vargas Llosa el día de su fallecimiento, con estas repugnantes palabras: «… con el desprecio que se refirió a un pueblo que mereció un premio Nobel comprometido y no desterrado voluntariamente de sus raíces para asumir un papel en esta corte de España» (nótese el tono de desprecio que Arroyo siempre tiene contra España). Es curioso que critique que alguien peruano venga a vivir a España en lugar de quedarse en Perú, cuando es exactamente lo que ella ha hecho, e incluso a una edad más temprana a lo que lo hizo Vargas Llosa. Actualmente en España hay 265.411 peruanos (dato de 2022).

Insultos y menosprecios contra España de Laura Arroyo

Aprovechando la muerte de Vargas Llosa Laura Arroyo dijo sobre su país de acogida: «España es un país que no es especialmente abierto con las y los migrantes a menos que no sea para realizar las labores que no quieren realizar los españoles», y lo dice ella que ha sido invitada varias veces a TVE a pesar de que llama abiertamente racistas y clasistas a los españoles. Especialmente fuerte fueron los insultos de Laura Arroyo contra España en el Día de España de 2025. No los vamos a reproducir por dignidad.

Laura Arroyo aprovecha sus intervenciones en TVE y Canal RED para insultar a España

La figura de Laura Arroyo saltó a la luz mediática de forma aún más contundente a partir de su vinculación con el programa La Hora de La 1 en RTVE, conducido por la activista de izquierdas Silvia Intxaurrondo. Durante este espacio, Arroyo pronunció declaraciones que encendieron el debate político. En una intervención que se hizo viral, criticó abiertamente la «inacción del gobierno español» y llamó a Pedro Sánchez a “actuar” de forma inmediata, instándole a “tocar” el Poder Judicial y a intervenir en los medios de comunicación que calificaba de “cloacas” y “corruptos del periodismo”. Es decir, a amordazar a la justicia ya los medios de comunicación con otras opiniones a las suyas.

Estas declaraciones fueron interpretadas por diversos sectores como un llamado radical que bordeaba lo autoritario. Los críticos señalaron que su petición, lejos de alinearse con los principios democráticos, representaba una amenaza para la independencia de los poderes del Estado. Laura Arroyo nunca ha tenido problemas en menospreciar al país que la ha acogido.

Laura Arroyo siempre ha defendido la Leyenda Negra antiespañola, de hecho es un tema muy recurrente en todos sus discursos.

Laura Arroyo está en contra de la policía y a favor de legalizar a 500.000 inmigrantes ilegales

En otro de sus discursos Laura Arroyo dijo que tenía miedo a la policía, que está a favor de que venga inmigración ilegal y legalizar urgentemente a 500.000 inmigrantes ilegales. Cosa que como se ha demostrado en muchas ocasiones genera un efecto llamada que trae inmigración literalmente infinita, y que además es sumamente cruel pues muchas personas mueren en el intento. Por no mencionar que es injusto para los inmigrantes que llegan por medios legales y respetan las normas españolas. Vea el vídeo aquí.

En este otro artículo trataba a los lectores como niños al insultar a la policía, y negar implícitamente el artículo 1 de la Constitución Española, aquel que indica que el conjunto de España es propiedad del conjunto de los españoles, por lo que una parte no puede decidirir unilateralmente quedarse con una parte que pertenece a todos.

Participación política de ultraizquierda y vinculación radical con Podemos

La militancia y la acción política se han entrelazado en su trayectoria. Laura Arroyo fue parte activa de la Unidad de Análisis Político, Estrategias y Marcos de la Secretaría General del partido Podemos. Esta experiencia no solo reforzó su imagen como comunicadora y analista política, sino que también la situó en el epicentro de las transformaciones ideológicas que estaban a la orden del día en la política española contemporánea. Su vinculación con este partido le ha permitido trepar en lo personal y lo profesional.

Laura Arroyo defensora de la dictadura de Nicolás Maduro en Venezuela

Otra de las controversias más comentadas en relación con la figura de Laura Arroyo es su postura respecto al gobierno venezolano de Nicolás Maduro. En diversas intervenciones, tanto en televisión como en redes sociales, Arroyo ha defendido aspectos del régimen dictatorial bolivariano, llegando incluso a minimizar las denuncias internacionales sobre represión y fraude electoral en Venezuela.

Esta defensa ha sido recibida con una feroz crítica por parte de sectores opositores, tanto en España como en otros países de la región. Los detractores acusan a Arroyo de justificar prácticas autoritarias y de contribuir a la desinformación sobre la situación política en Venezuela, contraponiendo su discurso crítico a las evidencias de régimen dictatorial marcado por violaciones a los derechos humanos y prácticas antidemocráticas. Esta postura, además, genera contradicciones en un contexto en el que, a la vez que critica la «inacción» y «autoritarismo» de gobiernos occidentales, defiende ciertos aspectos del régimen venezolano.

Críticas a figuras políticas internacionales

La lengua viperina de Laura Arroyo no se limita a cuestiones internas o regionales. A lo largo de su carrera, ha dirigido críticas particularmente punzantes a figuras políticas de la escena internacional. Por ejemplo, en uno de sus análisis, comparó en términos poco medidos a personalidades como Javier Milei, expresando que “su carajo’ es sinónimo de ‘arrodíllate’”, en referencia a su visión del modelo libertario en Argentina o a Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la comunidad autónoma donde la misma Arroyo ha decidido vivir.

No ha tenido ningún problema en criticar a Santiago Abascal o al expresidente estadounidense Donald Trump, pero no se ha atrevido a criticar a la dictadura venezolana, al contrario. Todo han sido alabanzas a las narcodictaduras de «izquierdas».

La hipocresía de Laura Arroyo

Por un lado, Arroyo se presenta como una militante firme de la ultraizquierda, dispuesta a cuestionar y desmantelar estructuras de poder que, según su visión, benefician a unas pocas élites. Por otro, en múltiples ocasiones ha propuesto medidas que, si se adoptaran sin matices ni garantías institucionales, podrían poner en riesgo la independencia de los poderes del Estado. Su llamado a “tocar” el Poder Judicial y a intervenir en medios considerados como “cloacas” del periodismo, por ejemplo, ha sido interpretado como un discurso que, paradójicamente, podría replicar los mismos métodos autoritarios que critica en otros gobiernos.

Otro rasgo contradictorio del discurso de Arroyo es su postura frente a las realidades políticas en hispanoamérica. Mientras denuncia las políticas represivas y autoritarias de gobiernos de derecha, defiende abiertamente aspectos del régimen de Nicolás Maduro, argumentando que los ataques a su modelo son parte de una estrategia global para desestabilizar a los gobiernos de izquierda. Esta postura, además de generar controversia, ha sido señalada como una contradicción fundamental: adoptar una postura radical en ciertos contextos y, a la vez, relativizar acciones que han sido condenadas internacionalmente, pone en duda la coherencia de su posición política.

En 2019 Laura Arroyo denunció a su pareja

En 2019, Laura Arroyo denunció públicamente haber sido víctima de violencia física y psicológica por parte de su expareja, Abraham Valencia. Esta denuncia fue interpretada por algunos como un instrumento de posicionamiento político para ganar notoriedad dentro de los movimientos de izquierda radical.

La niña bonita del entorno de Pablo Iglesias

La influencia mediática de Laura Arroyo se extiende no solo a sus intervenciones en programas de televisión, sino también a su actividad en medios digitales y redes sociales, especialmente en su cuenta de X (@menoscanas). Aquí, su actividad se caracteriza por un tono combativo y faltón lo que ha derivado en múltiples acusaciones de parcialidad y de promover discursos de división en lugar de contribuir a un debate constructivo.

Entre los sectores de la ultraizquierda y los simpatizantes de Podemos, Laura Arroyo es vista como una figura que no teme desafiar el orden establecido. Sus partidarios valoran su capacidad para exponer lo que consideran injusticias estructurales y para poner sobre la mesa temas que, en opinión de ellos, son negados por los medios tradicionales. Desde su intervención en TVE hasta sus reiteradas publicaciones en redes, la imagen de Arroyo se ha consolidado como la de una comunicadora que trata de simular que critica los abusos de poder y corrupción, excepto cuando vienen de su cuerda política.

La estrategia digital y sus mensajes incendiarios

El estilo directo y, en ocasiones, confrontacional de sus mensajes en redes sociales le ha permitido conseguir una gran cantidad de seguidores. Esta estrategia digital se apoya en un discurso que, si bien busca generar debate, también incita a la polarización. Los mensajes breves, las noticias falsas y criticas contundentes se viralizan, provocando reacciones inmediatas que, a su vez, alimentan un ciclo de controversia online.

Sin embargo, esta misma estrategia ha generado múltiples críticas. Especialistas en comunicación señalan que, aunque la viralidad es un objetivo legítimo en la era digital, no se puede obviar el riesgo de reducir debates complejos a consignas simplistas. En este sentido, Laura Arroyo es acusada de sacrificar la profundidad del análisis en aras de generar impacto mediático, lo que desemboca en una simplificación excesiva de problemas estructurales y políticos, manipulando claramente las «noticias» que dice comunicar.

La responsabilidad de los periodistas y comunicadores

El rol del periodista en tiempos de crisis política es fundamental, pero también está cargado de una gran responsabilidad. El ejercicio del periodismo debe basarse en el rigor, el análisis y la búsqueda de la verdad, evitando caer en la tentación del sensacionalismo y de la simplificación excesiva de la que hace gala Laura Arroyo.

Laura Arroyo, en su empeño por ofrecer una visión crítica y radical, se ha visto en ocasiones envuelta en acusaciones de parcialidad. Esta percepción afecta tanto a su credibilidad como a la forma en que se construye la narrativa política en la esfera pública. La discusión gira en torno a si es posible mantener la integridad periodística sin renunciar a un compromiso político que, en su caso, se muestra claramente marcado por una ideología ultraizquierdista.

Cronología de Laura Arroyo

Laura Arroyo Gárate nació en Lima, Perú, el 13 de septiembre de 1986. Desde temprana edad, Arroyo mostró un firme interés en la comunicación y la política, dos campos que eventualmente moldearían su carrera. Se licenció en Lingüística Hispánica por la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) y complementó su formación con un diplomado en Periodismo Político y Análisis Cultural en la Universidad Antonio Ruiz de Montoya (UARM). Posteriormente, a pesar de su profundo odio contra España (y haciendo gala de una hipocresía infinita) se trasladó a Madrid, donde cursó un máster en Análisis Político en la Universidad Complutense.

Inicios en el periodismo y la comunicación

Su carrera profesional comenzó a tomar forma en el ámbito periodístico y de comunicación política. Desde sus primeros pasos, Laura Arroyo ha demostrado que se siente cómoda en la postura de la crítica constante, lo que la llevó a integrarse en equipos editoriales y de análisis en medios de comunicación autodenominados «progresistas». Su implicación con el canal de ultraizquierda fundado por Pablo Iglesias RED, donde trabaja como activista analista política y portavoz, le otorgó notoriedad al exponer posturas que cuestionaban las políticas conservadoras y, a menudo, el modelo neoliberal imperante en diversas regiones. Además de su labor periodística, Arroyo ha cultivado una faceta artística: como cantautora, ha publicado dos discos, Niebla (2021) y Refugio (2022).

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