Diana Coromines, ex delegada de la Generalitat en Dinamarca.
Diana Coromines, ex delegada de la Generalitat en Dinamarca.


Barcelona Hoy | ¿Necesitas explicar a tus alumnos qué es la xenofobia? ¿Quieres ver un ejemplo de hispanofobia o castellanofobia? Entonces debes conocer a Diana Coromines. Una radical que a costa de nuestros impuestos lleva años recorriendo Europa para poner a parir a España. Y no lo decimos nosotros, lo cuenta ella misma con pelos y señales en su blog:


¿Quién es Diana Coromines?

Diana Coromines fue la número 3 de BCap, un partido independentista residual de Barcelona. En 2015 publicó un libro con el irónico título de «Viaje al corazón del buen gobierno» y fue una de las firmantes del manifiesto «Por un verdadero proceso de normalización lingüística en la Cataluña independiente», que básicamente lo que reclama era que se deje de utilizar el castellano en Cataluña, la «lengua del enemigo».

Pero por lo que verdaderamente se le conoce a Coromines es por haber ostentado el rimbombante cargo de ex Responsable de Asuntos Públicos de la Delegación del Gobierno de Cataluña en Dinamarca y los Países Nórdicos.

Profesión: poner a parir a España

Delegación catalana en Bruselas

Se supone que la labor de Diana Coromines en la «embajada catalana en Dinamarca» era la «promoción del turismo y las exportaciones», pero en realidad a lo que se dedicó exclusivamente es a recorrer el mundo, a costa de los contribuyentes, contando que «España es un estado fascista», y que los catalanes «vivimos poco más o menos como los tibetanos en los años 60».

«El castellano, es una lengua impuesta. Me niego a repetir la tontería de que no tenemos nada contra el Estado español»

Diana rememora en su blog su estancia en la «embajada», y cuenta, sin ningún tipo de reparo, que se dedicó durante años a telefonear, escribir y reunirse con diputados noruegos, daneses y del resto de países nórdicos para explicarles que España es un estado fascista. En cierta ocasión relata que a una diplomática del ministerio de asuntos exteriores de Noruega le dijo que «siempre le he explicado que mi estado no es el español; que siempre lo he sentido como un estado extranjero, y la cultura española, también. Y el castellano, es una lengua impuesta. Me niego a repetir la tontería de que no tenemos nada contra el Estado español y que nos encanta todo de España».

Por ejemplo, en noviembre de 2017 cuenta que le hizo llegar una carta a la Comisión de Asuntos Exteriores del parlamento danés afirmando que el comportamiento del gobierno español era “antidemocrático”, y se quejaba amargamente después de que «hemos estado recorriendo el mundo durante dos años, explicando que haríamos un referéndum de autodeterminación y aplicaríamos el resultado» y luego Puigdemont ha terminado siendo un «Cantinflas».

Se jacta de desobedecer a la justicia

«Contrariamente a lo que decía la prensa de Madrid y de Barcelona» la embajada catalana en Dinamarca siguió funcionando con total normalidad después de la aplicación del 155. Incluso después de que su jefa, Francesca Guardiola, hubiera huido a refugiarse a la mansión de su hermano Pep en Londres, rememora en su blog.

Reconoce abiertamente y sin tapujos que las «embajadas» habían estado trabajando al servicio del procés, y no para ninguna otra cosa: «Cuando siento los discursos que hacen estos días Puigdemont, Torra (vacíos como calabazas de Halloween), no puedo evitar pensar en la cantidad de esfuerzos de tanta y tanta gente que se derrocharon hace un año. Releyendo mi diario, recuerdo que el día 26 de octubre, desde Copenhague, hablé por teléfono con una ex diplomático estadounidense de alto nivel. No llegaron a hacer nada!» se lamenta.

Europa no cree que Cataluña sea un territorio oprimido

Coromines se queja repetidamente de las reacciones de los gobiernos de los países europeos cuando les explica la insoportable opresión y exterminio cultural que vive el pueblo de Cataluña: «Estos días posteriores al 1 de octubre he podido palpar claramente en el otro lado del teléfono -o del correo electrónico-, el estupor de diputados y altos cargos de ministerios escandinavos, al ver que les pedíamos que nos ayudaran a encontrar mediadores internacionales». Lo máximo que ha llegado a sacar es -«Es una lucha que necesitan hacer solos», me dijo un diputado danés que conoce bien Cataluña y tiene una larga trayectoria, también a nivel europeo-.

Delegaciones de la Generalitat en el exterior.
Delegaciones de la Generalitat en el exterior.

Reconoce que la prensa independentista solo sobrevive gracias a las subvenciones

Se queja en muchos de sus artículos de que la prensa independentista depende enteramente de las subvenciones públicas, sin las cuales no podría existir, y lo hace sobre todo a raíz de su despido de Vilaweb: «es la culminación de un proceso en el transcurso del cual me habían pedido reiteradamente que dejara de explicar qué pasó en las delegaciones y en el Departamento de Exteriores de la Generalitat». Al parecer los directivos de Vilaweb, para poder seguir recibiendo subvenciones, pretendían que no se airearan los trapos sucios de la Generalitat, donde se demuestra, con todo lujo de detalles, el entramado de malversación de fondos públicos.

Respecto del castellano ha dicho en uno de sus últimos tuits cosas como: «Ir a Madrid para hacernos perdonar chapurreando la lengua del enemigo -que nos escupe en la cara todos los días- sólo nos hace pequeños, prescindibles y ridículos.».

Coromines llama a la desobediencia civil y a no acatar la justicia española sin ni siquiera haber perdido una guerra

En marzo de 2018 escribió: «no lleva a ninguna parte seguir atascados en esta dinámica de agachar la cabeza, autodestruirnos el alma y dejar que un estado fascista con carcasa de demócrata nos devore sin ni siquiera haber perdido una guerra.». En mayo del año pasado añadía: «España es un estado opresor y xenófobo», al tiempo que insultaba a Torra por utilizar en alguna ocasión el idioma castellano en el Parlament. También admitía que «A menudo, daneses respetables y nada susceptibles de ser considerados extremistas o radicales me dicen que los españoles son primitivos, ‘Creen que la vida es una plaza de toros y ellos, toreros’» sentencia.


En agosto de 2018 daba la solución, según ella, al problema independentista: «Ha llegado la hora de actuar. Por este orden: Desobediencia, Poder y República.»

5 COMENTARIOS

  1. Soy suiza y vivía desde 1998 en BCN y después en Tarragona y Maresme.
    Estos pensamientos y gente así llena de odio fueron la razón para irme de Cataluña.
    No querría vivir rodeada de tanto odio. Como hija de un alemán que sufrió el régimen de Hitler en sus propias carnes, se colmó el vaso cuando vi que se hicieron pruebas de ADN para mostrar que son mejores que los españoles y cuando tacharon a los andaluces de vagos y casi moros.
    Hecho de menos a mi querida Barcelona pero no tener que oír este continuo victimismo, no ver mas lazos amarillos de plástico contaminando el medio ambiente, y sobre todo que no me llamen más facha solo porque no creía en la independencia. Valió la pena dejarlo atrás.

  2. Diana Corominas, usted que habla de democracia, NO es demócrata. La democracia a usted y los personajes como usted solo les interesa para poder aplicar su nacionalismo infundado. Francamente, me pregunto; ¿pero de dónde sale gente como esta?.

  3. Los españoles ya sean catalanes o madrileños son incapaces de gestionarse democráticamente. El nacionalismo catalán es una lucha de pijos… todos casi tienen antecedentes andaluces o castellanos… el sangre puro catalán no existe… y al nivel español, el gobierno central es incapaz de gobernar por falta de apoyos… eso es la decadencia de una ex gran nación. No soy facha pero ese triste espectáculo de la politica española.

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